...Globalización.
Sin duda alguna, soy un hijo de la globalización. Y creo que me gusta.
Me encuentro en West Hampstead, no muy lejos de Abbey Road, allí donde algunas décadas atrás los Beatles grababan uno de sus álbumes. Estoy llegando de Teherán, y me pasaré esta noche en casa de mi amiga italiana Francesca.
Acabamos de llegar de cenar en compañía de mi amigo Gabriel, el pibe, hijo de argentinos, pero Venezolano y también de origen polaco. Mañana debo levantarme temprano para ir a Zurich a una entrevista de trabajo que consegui a traves de una amiga Venezolana que trabaja para una empresa Franco-Americana en Argentina.
Ya me voy a dormir, pero antes, me acuerdo de ajustar el huso horario en mi celular Sony Ericsson, marca híbrida japonesa y sueca, fabricado en China. Ya no es Teherán, Kuala Lumpur, Caracas, ni Milán. Ahora estoy en Londres, hora de Greenwich. Reviso mi cartera y verifico que tengo todo lo que necesito para el día de mañana, que será de viaje. Tambien me doy cuenta de que tengo 4 monedas distintas en mi cartera: dólares, libras, riales, liras libanesas; y mañana tendré cinco, pues en Suiza tendre que procurarme unos francos.
De pronto, tengo la sensación de saber donde me encuentro. En que país me encuentro? En Inglaterra. Y me doy cuenta apenas salgo. En pleno verano, más bien protegido contra el fresco húmedo de esta ciudad nórdica.
--------
Muchos meses después me encuentro en Milán, escribiendo en mi Apple de fabricación estadounidense, pero supongo que fabricada en China o algo así, reencacuchando un blog que iniccié hace ya tiempo en Irán.
Pensando en las vueltas que he dado, en los aviones que he tomado y en las personas que he conocido, reconocido, encontrado, o desencontrado. Pensando en cuántas conexiones útiles e inútiles se podrían hacer con esta marea de viajes, traslados y gente que si dibujadas formarían un cuadro supongo fractal, no sé por qué... al final, todo es fractal. Pensando también a dónde me llevarían. Ya me llevaron hasta Irán en una cadena de afortunadas casualidades no siempre casuales. Me trajeron de nuevo a Italia, y me llevarán a no sé donde.
Es tarde, veo mi reloj Swatch de fabricación suiza. Mañana debo trabajar. Debo seguir elaborando una presentación sobre un proyecto Angolés y probablemente algún e-mail será escrito para el equipo de Argelia, mientras leo el periódico venezolano en mi PC. Quizás adelante mi tarea de alemán si me da tiempo, antes de que aterrice mi amigo catalán Raul, que llega mañana de París, a donde fue transferido para laburar en un proyecto ubicado en Kazakstan.
Los dejo hoy. Duerman bien y sueñen.
--------
Muchos meses después me encuentro en Milán, escribiendo en mi Apple de fabricación estadounidense, pero supongo que fabricada en China o algo así, reencacuchando un blog que iniccié hace ya tiempo en Irán.
Pensando en las vueltas que he dado, en los aviones que he tomado y en las personas que he conocido, reconocido, encontrado, o desencontrado. Pensando en cuántas conexiones útiles e inútiles se podrían hacer con esta marea de viajes, traslados y gente que si dibujadas formarían un cuadro supongo fractal, no sé por qué... al final, todo es fractal. Pensando también a dónde me llevarían. Ya me llevaron hasta Irán en una cadena de afortunadas casualidades no siempre casuales. Me trajeron de nuevo a Italia, y me llevarán a no sé donde.
Es tarde, veo mi reloj Swatch de fabricación suiza. Mañana debo trabajar. Debo seguir elaborando una presentación sobre un proyecto Angolés y probablemente algún e-mail será escrito para el equipo de Argelia, mientras leo el periódico venezolano en mi PC. Quizás adelante mi tarea de alemán si me da tiempo, antes de que aterrice mi amigo catalán Raul, que llega mañana de París, a donde fue transferido para laburar en un proyecto ubicado en Kazakstan.
Los dejo hoy. Duerman bien y sueñen.