Número 3: Essen verboten

Conocí a la primera persona HIV positivo (que yo lo sepa). En este ir y andar de gente de cualquier lugar del mundo que se encuentran en Teherán de repente, me vi un día yendo de compras al bazar de los viernes con una señora mauritana, una belgo-americana, una española y un iraní. La pasamos súper bien y compre mi primera alfombra. Buen día… y buena alfombra! Ya la verán, estoy orgulloso de mi compra.

Resultó ser que un miembro del equipo de compras es seropositivo. Una tonteria, no es que ella sea diferente, luzca diferente o hable diferente de los seronegativos, por supuesto que no; pero de algún modo un pequeño impacto causó el tener frente a mí a una persona tan dinámica que irradia tanto entusiasmo… y que quizás desarrollará el SIDA en el futuro. Pero su historia no es una historia triste, ella trabaja para las Naciones Unidas en formación de personal en temas relacionados con la infección del HIV. Supe que lleva unos 15 años de infectada. Ha viajado por todos lados del mundo impartiendo sus cursos con su respectivo cargamento de condones masculinos y femeninos. En esta oportunidad llegó a Teherán con 400 preservativos femeninos en su maleta!

Y así sigo en Teheran, conociendo gente, escapando los fines de semana a las montañas, y tratando de huirle al trafico cuando se puede… eso quiere decir, nunca. Añoro mi bici! Sin embargo no puedo decir que me la pase todo el dia en el trafico: el ritmo que llevo no es tan frenético POR LO GENERAL.

En lo que si no puedo exagerar es cuando digo que aquí esta prohibido todo… hasta comer! Comer?! Sí, comer. Al menos por 28 días al año, en Ramadán, cualquier persona comiendo en público sería una curiosidad o más bien un potencial arrestado. De hecho está prohibido comer en público durante las horas de sol del mes árabe de Ramadán. En este mes una de las necesidades más básicas se convierte en lo que se han convertido muchas cosas en este país: en una actividad discreta, escondida, a momentos clandestina. Leyes extrañas con gente que no me parece extraña… aquí la gente sigue siendo humana como lo es en Venezuela o como lo es en China. Pero nunca habría pensado que en algún lugar del mundo podría estar prohibido comer! Para nosotros occidentales es casi absurdo, pero es así. Del 25 de septiembre al 25 de octubre el comedor de la compañía estará cerrado y los almuerzos serán o traídos de casa o comprados en algún restaurant cercano. Y tampoco crean que no pueden encontrar nada para comer en la calle; encuentran, pero muy poco, y muy discretamente pueden comprar algo para llevar, o ir a algún abasto a comprar lo necesario para un sándwich. Y así transcurre Ramadán, con almuerzos frugales, horarios distintos, y hambres pasajeras (los iraníes trabajan una hora menos, supongo la correspondiente al almuerzo que teóricamente no hacen –hey, dije teóricamente). Repito, teóricamente. En mi oficina de cuatro iraníes, dos hacen el ayuno, y así como ellos, hay mucha gente que no sigue las reglas.

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