Número 9: Un cigarro

A las doce y media de la noche subo al taxi. El sólito saludo, la sólita conversación. El pregunta a dónde voy… yo no pregunto por cuánto porque de todos modos conozco lo que debo pagar, riales más, riales menos. Esta vez no hay música pop iraní, sino más bien una radio mal sintonizada con canciones que parecen tradicionales, a veces, o con algún locutor hablando, otras. Bajamos por Sarallah Street para desembocar a la avenida Moghaddas Ardebili para luego tomar la autopista que me llevará a casa. De pronto exclamo con sorpresa: Barf. Nieve. La primera nieve del año que veo en la ciudad y aunque era nieve con lluvia, ya lo esperaba por estas fechas. El año pasado nevaba en en la ciudad ya en noviembre. El chofer también se sorprende y continuamos la ruta. En una de las calles oscuras que recorremos, en un vial arbolado y negro vemos a un soldado, de esos que abundan en ciertas calles de Teherán donde hay embajadas. Es en realidad un policía diplomático. No puedo pensar en un trabajo más aburrido. Pasarse la noche vigilando una embajada o la residencia de algún embajador en una ciudad donde, generalmente, no pasa nada. A veces habrá alguna fiestecita y los soldaditos de plomo se divertirán a anotar las placas de los presentes para tener algo que reportar, supongo. El soldado nos hace señas con su mano… el taxi se para. Cigar darid? Tiene un cigarro? Uno será suficiente. El gentil taxista abre la caja de cigarrillos y le pasa un par de cigarros al soldado. El soldado agradecido nos saluda y nosotros continuamos el camino a casa en nuestro fabuloso KIA Pride. Apenas llego a la autopista tomo el celular para hacer alguna llamada internacional aprovechando la diferencia horaria que tiene Europa o Sudamérica con esta parte del mundo. Estas llamadas de camino me distraen, además, en la ruta a casa, que puede ser bastante larga a la hora pico de esta inmensa y congestionada ciudad. Continuamos la ruta por la autopista ya mojada por la lluvia hasta llegar a la puerta de mi edificio.

Número 8: De cómo salir en un periódico electrónico iraní y hacerse patear por una mula en menos de dos días.







En Junio tuve uno de esos fines de semanas que a la noche del primer día parecen lo más normal del mundo. Sales del trabajo, llegas a casa, organizas algo, quizás vas a cenar con algunos amigos, esperando con ansiedad esa mañana del jueves para poder dormir sin la obligación de despertarse con una alarma. Aquel jueves supongo que fue así, aunque habiendo pasado ya unos cuantos meses no lo recuerdo con claridad. Luego de despertarme, supongo que habré comido algo para el desayuno, si es que había algo. En esos días estuve viajando bastante así que imagino que mi nevera estaba tan vacía como cuando llegué por primera vez a esta casa. Creo que habré pasado la tarde sin hacer nada, leyendo, viendo televisión o cualquier cosa que hago cuando decido no hacer nada o, si mal no recuerdo, fui a comprar los ingredientes para un chupe que cocinaría para los amigos algunos días después. Llega ya la hora acordada conmigo mismo y llamo al taxi ´Salam, ye mashin mikhastam, bare khiabun-e-Ferdowsi, Nazdik-e-Safarati-ye-Inglisi´. Voy a la celebración del cumpleaños de la Reina, el día nacional Británico. Llega mi taxi y empiezo mi descenso a aquella parte de la ciudad, no muy lejos del mercado de antigüedades de los viernes. Me bajo en una esquina que queda en todo el frente de la Embajada, la misma esquina donde se encuentra un negocio de antigüedades llevado por un judío, parte de la comunidad de judíos en Irán, que, sin contar Israel, es la más grande del medio oriente… una contradicción más de este país doble faz.

Al observar alrededor mío veo mucha gente, la calle casi cerrada al tráfico, rejas provisionales cubriendo la embajada y una fila de policías siguiendo el perímetro del muro externo. Mi mente viaja en el tiempo, de pronto me siento en Chuao o en alguna manifestación en alguna parte de Caracas, aunque esta vez sirvo de simple observador. Muy pronto se hace claro que es una manifestación de los Basiji, que son círculos revolucionarios auspiciados por el gobierno. No son grupos, sin embargo, que respondan directamente al gobierno o que formalmente dependan de él… les suena esta canción? Los hombres, rigurosamente vestidos de negro y con la barba de varias semanas; las mujeres, con el negro chador negro. Todos se apostaban de frente a los policías y a lo largo de la calle. Khejalat, khejalat… vergüenza, vergüenza, le gritan a los Iraníes muy bien vestidos que pretenden entrar a la Embajada, previa invitación. Pienso… los policías estarán de adorno porque ellos mismos y los manifestantes están del mismo lado. Sin embargo, más tarde oiría historias de policías golpeando basijis… quizás reprimiendo los excesos. A pesar del panorama, no veo grandes problemas para entrar a la Embajada. Camino unos metros calle abajo hasta encontrar un lugar para cruzar la calle y llegar a la acera donde se encuentra el acceso. Cruzo la fila de policías como si no estuvieran allí y camino detrás de ellos hasta alcanzar la entrada donde veo a mi amigo Wayne de la embajada australiana. Siento un par de miradas sospechosas y no caigo en cuenta que es por mi cara de Iraní... para los basijis, yo era otro Iraní traidor. En el fondo, me daba risa toda esta absurdidad.

Ya una vez adentro me olvido del desastre que se vive afuera. La embajada es preciosa, una casa antigua en medio de jardines que te desubican. Basta recordar en dónde se está: en el centro incoloro de Teherán. Se camina un poco por los jardines y se llega a esta casa que esta en pie, pareciera, desde hace unos 200 años. Subo las escaleras del ingreso y me encuentro con una placa: En este salón estuvieron reunidos bla bla bla Stalin, Churchill y Roosevelt… ciertamente, poco antes de repartirse el mundo al mejor estilo de Risk.

A pesar del caos que se vive del otro lado del muro, la tarde pasa tranquila tomando cócteles analcohólicos, hablando con un par de amigos y, ocasionalmente, esperando que ocurra algo, porque a decir verdad, el evento era un poco más que aburrido.

Varias personas, incluso muchos diplomáticos, no lograron entrar a la embajada. Los grupos de fanáticos bloquearon el paso de las principales calles que circundan la Embajada y hasta golpearon algunos de los autos que tenían intenciones de entrar al evento. Mas de uno se quedó esa tarde como las guayaberas… por fuera.

A eso de las 9 de la noche ya acaba el sarao y salgo junto con mis amigos Cris, de Rumania, e Irene, de Austria. Nos hacen pasar por la puerta trasera. Nos esperan varios de los basijis con un par de cámaras de fotos y de video. Ultimo modelo todos los aparatos… Made in Japan, probablemente, y todo en digital… claro que descargarían las imágenes usando Windows y las retocarían usando Photoshop o algún programita de Microsoft para luego subirlas a la Web. A final de cuentas, supongo que ser fanático islámico antiimperialista no quiere decir que tienes que renunciar a la tecnología imperialista, no?

Sigo caminando, nos siguen tomando fotos y yo sigo sonriendo. Me siento en Cannes. El objetivo de toda esta parafernalia es, claramente, registrar cuáles iraníes están allí con los Británicos. Aparte de los camarógrafos, también hay un par de Basijis que anotan las placas de los carros de cada uno de los que sale. Me llama la atención la expresión de su cara. Tienen un aire de orgullo, como haciendo su deber con convicción, pensando que es importante. Cual niño pequeño haciendo mandados.

Luego seguimos nuestra velada en casa de un finlandés donde no faltó el vodka, ni el vino, ni la cerveza. Otra fiesta de despedida que abundan entre los círculos extranjeros de Teherán.

El día siguiente también empezó como un día normal… me despierto pasadas las 2 de la tarde, habré comido algo si es que quedaba algo en la nevera. Bañito, televisión, y una llamada. ´Man mikhastam kuh beram´ Hoy pensaba ir a la montaña al final de la tarde, te interesa? Sí, por qué no, nos vemos en Darabad a las 5:30. Perfecto, hasta más tarde.

Luego, otra llamada, Magdalena, qué tal? Si quieres vamos a almorzar juntos, aunque luego te tendré que abandonar porque voy a Darabad a las 5:30 de la tarde. No hay problema, comemos y a eso de las 5 te dejo en tu casa. Muy bien.

Magdalena me pasa buscando y hacia las 4 el carro deja de funcionar. Después de analizar la situación concluyo que no es la batería, que el arranque parece funcionar, que el carro no esta recalentado, y simplemente pareciera ser que la gasolina no llega al motor. La aguja marca más de un cuarto de tanque, por lo que descarto el que no haya gasolina. Quizás son los inyectores sucios? No queda otra, llamamos a la asistencia vial que es bastante eficiente. En menos de media hora llega un carrito con todos los implementos necesarios.

Mientras tanto, hago otra llamada… Mujgan, voy a tener que cancelar nuestro encuentro. Estoy con una amiga y su auto está accidentado, no creo que terminemos antes de las 5:30. Está bien Gustavo, ya nos veremos otro día, Khoda hafez.

El mecánico concluye… la solución es más simple de lo previsto: no hay gasolina. La aguja no marca el volumen correcto! Veo que aún estoy a tiempo de llegar a mi cita, pero le propongo a Magdalena, porque después de todo, el lugar es cercano y podemos relajarnos después de pasar aquellos momentos mecaniqueando. Subimos poco a poco a la casa de té de Darabad en donde encontramos a nuestra amiga Mujgan. Hablamos pocos minutos y continuamos la subida, pero ella decide continuar con el itinerario original mientras yo decido irme por un camino más suave, ya que Magdalena no está tan bien entrenada. El lugar es muy bonito, así que el itinerario que se tome no tiene gran importancia, un cañón bastante profundo que acaba en un valle cerrado desde donde no se ve Teherán. Pareciera que uno estuviera a miles de kilómetros de distancia de una gran ciudad. Seguimos la marcha. Un burro se aproxima, compartimos el mismo camino… no sospeché que me patearía si le hacía un cariñito… hablo del burro, no de Magdalena… y así fue, con el aproximarse de mi mano izquierda que pretendía tocar al burro, una de sus pesuñas traseras golpeaba violentamente mi mano derecha.

No fue nada Magdalena, sigamos caminando, puedo mover la mano aún, qué suerte tuve, me hubiera podido romper un hueso…! Qué inocencia la mía! al día siguiente la radiografía revelaría una fractura en la muñeca que me costaría, además de las risas del equipo médico, un mes de yeso e inmovilidad en el pulgar derecho que ha durado hasta el sol de hoy, 5 meses después.

Nunca me había roto un hueso. En Teherán ya llevo un hueso roto y una rodilla dislocada (y que hizo crack). Algo bueno salió de todo esto y es que me toco una fisioterapeuta encantadora. A veces (léase siempre) prefería ir a la sesión de fisioterapia que estar en trabajo.

Así termino mi fin de semana. Llego a casa supongo que pasadas las 8 o 9 de la noche. Hablo un rato con algunos amigos y me voy a dormir. El sábado en la mañana me despierto con el sólito despertador sin caer en cuenta de lo absurdo de esos días… y aún no sabía siquiera que mis colegas me esperaban en la oficina para mostrarme la página web en donde salía mi foto con la leyenda: Iraníes saliendo de la celebración del cumpleaños de la Reina en la Embajada Británica.

Artículo: Venezuela, país ocho cilindros

Unos días después de escribir el blog número 6, encontré este artículo en El Universal:

Consumo de gasolina desafía plan petrolero
MARIANNA PÁRRAGA
EL UNIVERSAL
Que Venezuela "es un país ocho cilindros" se le ha escuchado decir más de una vez al ministro de Energía y Petróleo y presidente de Pdvsa, Rafael Ramírez, y es completamente cierto. Según cifras oficiales, el consumo interno de derivados petroleros pasó de 393 mil a 600 mil barriles diarios en la última década, incluyendo gasolinas, gas licuado, asfalto y lubricantes.
Esta realidad luce aun peor si se recurre a las estadísticas de analistas independientes. Según Ramón Espinasa, ex economista jefe de Pdvsa, el país está consumiendo hoy 780 mil de los barriles que a diario se procesan en el circuito local de refinación, un número de temer si se compara con la producción de 2,3 millones de barriles al día que en total registran fuentes secundarias utilizadas por la Agencia Internacional de Energía e incluso por la OPEP.
El propio Ramírez, en un encuentro con periodistas celebrado la semana pasada, admitió que sólo por el contrabando de extracción la estatal está perdiendo $1.500 millones al año.
Esta cifra no incluye, sin embargo, la pérdida neta directa que tiene la estatal por cada barril de combustible que dedica al mercado interno y que, según dijo el ministro, el año pasado se ubicó en 80 bolívares por litro. Al término de 2006, cuando el mercado interno consumió 548 mil b/d según reportó la estatal en sus estados financieros, esta pérdida sumó la impresionante cifra de 2,5 billones de bolívares o $1.180 millones.
El veloz crecimiento del mercado interno de combustibles; impulsado por la termoelectridad, una venta récord de ve- hículos este año, una mayor actividad industrial y un contrabando indomable, pone en jaque el volumen de ingreso de divisas al país por concepto de exportaciones petroleras, especialmente por las ventas externas de derivados como la gasolina y el diesel, altamente valorados.
El fenómeno, que se produce en medio de un mayor requerimiento de dólares para cubrir el elevado flujo de importaciones que se registra, no sólo ha sido advertido por Espinasa, sino también por Análisis Venezuela, que vaticina que, al ritmo que lleva el mercado interno, en 2008 Pdvsa ya no contará con gasolina para exportar.La solución es el gas
Independientemente de los números que se utilicen como referencia, sector oficial y analistas independientes coinciden en que el crecimiento que lleva el mercado interno de combustibles debe atenuarse. Si la conversión de plantas eléctricas a termoeléctricas es una política gubernamental y resultaría contradictorio ponerle freno a la expansión de la industria nacional, no queda otra solución que recurrir al gas como alternativa para los vehículos.
La semana pasada el Gobierno demostró que el plan de Gas Natural para Vehículos no será optativo, pues todo vehículo nuevo que se comercialice a partir de 2008 deberá incluir un kit a gas de los cuales sólo se han importado 50 mil unidades para una demanda esperada en 2008 de por lo menos 250 mil autos.
A apenas mes y medio del arranque de esta medida, el Menpet no ha informado los detalles de su ejecución, pero Ramírez ha sido enfático al afirmar que "el despilfarro de combustible no puede continuar".
Tampoco se ha vuelto a decir una palabra sobre el aumento de los precios de la gasolina que anunció el presidente Chávez en enero. Ramírez aseguró, eso sí, que el gas natural "será baratísimo", aunque al conductor tal vez le resulte similar elegir entre pagar 2,9 bolívares fuertes por llenar el tanque de gasolina o 1,3 centavos de bolívar por una bombona de GNV.

Artículo: Fellow travelers

Esto me lo envió mi tía Nene y me pareció interesante:

The New Fellow-Travelers
> Why actors and models love to hang out with Hugo Chávez.> By Anne Applebaum> Posted Monday, Nov. 5, 2007, at 8:09 PM ET

>> Ninety years ago this week, a Bolshevik mob stormed the Winter Palace
> in St. Petersburg, arrested the provisional government, and installed
> a "dictatorship of the proletariat" in its place. Though the Russian
> revolution is no longer widely celebrated (not even by the Russians,
> who instead commemorate the expulsion of the Poles from Moscow in> 1612), I felt it important to mark the occasion. In honor of the
> anniversary, I reread Ten Days That Shook the World, the famed account
> of the revolution written by John Reed, the American journalist and
> fellow-traveler. Then I reread last week's press reports of the recent
> encounter between Hugo Chávez, the Venezuelan president, and Naomi
> Campbell, the famed British supermodel.

>> Just as I'd remembered, Reed's book superbly transmits the breathless
> energy of the autumn of 1917—"Adventure it was, and one of the most
> marvelous mankind ever embarked upon, sweeping into history at the
> head of the toiling masses"—as well as his own fascination with, and
> approval of, the violence he sees around him. After attending a mass
> funeral, he understands, he writes, why the Russians no longer need
> religion: "On earth they were building a kingdom more bright than any
> heaven had to offer, and for which it was a glory to die." By
> contrast, he is abashed when he has to explain that in America people
> try to change things by law—a state of affairs that his new Russian
> comrades find "incredible."

>> Fast forward 90 years, and surprisingly little has changed. True, the
> Russian revolution itself is no longer much admired, not even by
> Reed's heirs on the far left. But the impulse that drew Reed to St.
> Petersburg remains. The Western weakness for other people's
> revolutionary violence, the belief in the glamour and benevolence of
> foreign dictators, and the insistence on seeing both through the prism
> of Western political debates are still very much with us.

>> Exhibit A is, of course, Campbell. Though better known for her taste
> in shoes than her opinions about Latin American economics, she
> nevertheless pitched up in Caracas last week, gushing about the "love
> and encouragement" President Chávez pours into his welfare programs.
> Wearing what a Venezuelan newspaper called "a revolutionary and
> exquisite white dress from the prestigious Fendi fashion house," she
> praised the country for its "large waterfalls." Of course, Campbell
> did not mention the anti-Chávez demonstrations held in Caracas the
> week before her visit, proposed constitutional changes designed to let
> Chávez remain in power indefinitely, or Chávez's record of harassing
> opposition leaders or the media.

>> But then, that wasn't the point of her visit, just as it wasn't when
> actor Sean Penn, a self-conscious "radical" and avowed enemy of the
> American president, spent a whole day with President Chávez. Together,
> the two of them toured the countryside. "I came here looking for a
> great country. I found a great country," Penn declared. But of course
> he found a great country! Penn wanted a country where he would win
> adulation for his views about U.S. politics, and the Venezuelan
> president happily provided it.

>> In fact, for the malcontents of Hollywood, academia, and the catwalks,
> Chávez is an ideal ally. Just as the sympathetic foreigners whom Lenin
> called "useful idiots" once supported Russia abroad, their modern
> equivalents provide the Venezuelan president with legitimacy,
> attention, and good photographs. He, in turn, helps them overcome the
> frustration John Reed once felt—the frustration of living in an
> annoyingly unrevolutionary country where people have to change things
> by law. For all his brilliance, Reed could not bring socialism to
> America. For all his wealth, fame, media access, and Hollywood power,
> Sean Penn cannot oust George W. Bush. But by showing up in the company
> of Chávez, he can at least get a lot more attention for his opinions.

>> As for Venezuelan politics, or the Venezuelan people, they don't
> matter at all. The country is simply playing a role filled in the past
> by Russia, Cuba, and Nicaragua—a role to which it is, at the moment,
> uniquely suited. Clearly, Venezuela is easier to idealize than Iran
> and North Korea, the former's attitude to women being not conducive to
> fashion models, the latter being downright hostile to Hollywood.
> Venezuela is also warm, relatively close, and a country of beautiful
> waterfalls.>> Most of all, Venezuela's leader not only dislikes the American
> president—so do most other heads of state—but refers to him as "the
> devil," a "dictator," a "madman," and a "killer." Who cares what
> Chávez actually does when Sean Penn isn't looking? Ninety years after
> the tragedy of the Russian revolution, Venezuela has become the
> "kingdom more bright than any heaven had to offer" for a whole new> generation of fellow-travelers. As long as the oil lasts.
>> Anne Applebaum is a Washington Post and Slate columnist. Her most> recent book is Gulag: A History.>> Article URL: http://www.slate.com/id/2177484/>>> Copyright 2007 Washingtonpost.Newsweek Interactive Co. LLC

Numero 7: Dos tierras y media hora

A simple vista pareciera que este país, cuna de la revolución Islámica, no tuviera nada que ver con la tierra de la revolución Bolivariana. Se pensaría que esta tierra de religión, de guerra reciente y de rebeldía política está, en todo sentido, muy lejos de la tierra de Bolívar… Que esta tierra de sociedades conservadoras, de movimientos discretos, de mujeres cubiertas y de extensa aridez no tiene nada que ver con la Venezuela exuberante, de sangre caliente, de bikinis y faldas cortas, de risas ruidosas, siempre verde, cautivante, y de música respirable en muchas de sus esquinas. Sin embargo, el Venezolano común, acostumbrado a ver las noticias sobre Irán acompañadas de imágenes de mujeres y hombres de negro que tiran piedras de vez en cuando, que pasan justo antes de las noticias sobre el Irak con k, se sorprendería con las similitudes que se pueden encontrar entre un país y otro…

La gente tiene un carácter latino que sale a flote, sobretodo, cuando se esta fuera del ambiente discreto y relativamente silencioso de la calle iraní. Dentro de casa, las risas abundan y los chistes también. Al extranjero cielo y tierra se le ofrecen a menudo, aunque no sean mas que palabras. La música es apreciada y el baile también, aunque las fiestas, existentes y frecuentes, están generalmente (por no decir siempre) prohibidas. Algo de Venezuela tiene, definitivamente. Además, si se limita a la capital, las analogías son aún mas frecuentes… el caos, los autobuses que ruegan por su desincorporación lanzando llamaradas de humo negro, las autopistas que se acercan a la montaña, que sino fuera por lo árido, el parecido con el Avila no dejara de sorprender. Algunas zonas recuerdan la urbanizaciones arboladas de Caracas, otras zonas recuerdan, con su carácter medio cubista, algunos barrios sesentosos o setentosos de la ahora Reina, Cuñada, Hija y Concubina del Guaraira Repano. El gran bazar, aunque con una atmósfera indudablemente oriental, no deja de resonar con las imágenes del mercado de Cementerio, Guaicaipuro, Quinta Crespo… el aire, las fritangas, el ruido, los gritos de los vendedores, las calles llenas de ese pueblo que lejos está de las discotecas sifrinas caraqueñas y más cerca está de la Plaza Caracas, del Calvario, o de la Avenida San Martin.

Cuando se va a ciertos lugares del norte de Teherán se podría pensar que se llega al este de Caracas (y no a Petare precisamente). Eso si, aquí hay mucha más gomina, mucho maquillaje, muchas narices operadas y diría que tetas también, aunque por las restricciones en el vestuario es difícil intuir si fueron tocadas por el bisturí. También se ven muchos carros bonitos pertenecientes a hijitos de papa o a los papas de los hijitos paseándose por las avenidas "in" para alardear de su maravillosos coches europeos grandototes. Y pare usted de contar... La similitudes no son obvias pero abundan.

Y así como abundan las semejanzas, abundan las diferencias que, a juzgar por los reportajes de la CNN, no se pensaría que éstas favorecen muchísimas veces al país medioriental. Aquí no hay tanto miedo si se sale a la calle a las 3 de la mañana a tomar un taxi. He oído de crímenes violentos, sí, pero son raros y sorprenden… sorprenden! En Caracas nuestros cabezas se acostumbraron a cuchilladas, tiros, insultos, carteristas, y a la sangre. En Venezuela, un robo dejo de ser noticia hace mucho tiempo. Por otro lado, en mi país tropical, por la calle se puede caminar sin estar demasiado preocupado por como se está vestido. Aquí en Irán los hombres no podemos vestir shorts ni camisas sin manga y las mujeres deben llevar una especie de abrigo ligero manga larga y algo que cubra el cabello. En fin, un mundo entero de diferencias tan grande como la distancia.

De la misma manera en que saltan a la vista similitudes y diferencias a nivel de calle, a nivel de gente, en el terreno economico y politico hay mucho lugar para comparaciones. En un país el gobierno controla los grandes sectores de la economía y en el otro, eso se pretende. En un país se controlan todos los medios de comunicación y en el otro, eso se pretende. En un país la oposición no tiene ni voz ni voto y en el otro una voz ronca sin voto. En un país las ambiciones del pueblo se distancian de las ambiciones del gobierno, en el otro cada día mas. Ambos sistemas son altamente ineficientes, ambos muy corruptos y liderados por figuras tan populistas como ventajistas que según muchos y según yo, llevan y llevarán a estos países al caos, a su población a la absoluta frustración, y las regiones a la inestabilidad. Por ahora se salvan a medias gracias al negro de oro: el petróleo.

A estos macro niveles, como nos estamos acercando! Cómo nos estamos pareciendo! Y aunque estemos a miles de kilómetros de distancia, pronto parecerá que estamos a solo media hora de vuelo, esa misma media hora que separa a Irán del huso horario turco y esa misma media hora que nos separará próximamente del huso horario colombiano… o… es hora y media, o es qué? La aguja se adelantara, se atrasara, se irá pa' los lados? No lo recuerdo… ya me perdí, a lo mejor ya alguien logró entender este cambio científicamente necesario según los estudios del Profesor X que nos llevará a ser los ciudadanos rezagados, digo, los hombres nuevos del siglo 31! O 21?!! El año también se cambia???

Número 6: Otro paciente, por favor

Ahora nos cambiaron el carro. Antes teníamos un Peugeot igualito a los otros millones de Peugeot que hay en Irán. De hecho la oferta es limitada, y probablemente los precios de unos 8 o 9 modelos ensamblados en Irán son mucho más accesibles que todos los demás, lo que resulta en que todos tienen el mismo carro. Solo algunos tienen suficiente dinero o un carro demasiado viejo para poder romper, pues, con la monotonía. Olvídense del desfile de flamantes autos que se podría esperar de un país petrolero en pleno boom, cosa que a pesar de ser un signo del aislamiento, no es de por sí negativa.

Volviendo a lo nuestro, el auto de nuestro simpático y amable Nasser ya iniciaba su época de cacerola, y, siguiendo nuevas normativas de seguridad que la compañía decidió aplicar al final del proyecto, los empleados no podían seguir viajando en ese modelo de Peugeot a la oficina. El carro nuevo llegó también con chofer nuevo. Nasser se quedó sin trabajo pero al menos tiene otras actividades paralelas que le dan de comer. El auto nuevo es un Citroën también ensamblado en Irán, pero, supuestamente, mucho más seguro y ciertamente mucho mas cómodo. Y claro que sea el carro que sea, la comodidad no incluye el aire acondicionado desde hace ya varios meses. Ahora respiramos un poco más de smog de ese que en Teherán no sobra. El no tener aire acondicionado se debe a que desde hace unos 5 meses la gasolina se raciona. Cada auto cuenta con una carta de racionamiento que da derecho a 700 litros en los primeros 6 meses que comenzaron a contarse en Junio. La compañía no tiene trato preferencial y por esto el ahorro se hace necesario.

En la primera semana de racionamiento las protestas lograron incendiar varias estaciones de gasolina provocando escenas que resonaron rápidamente en los medios de comunicación internacionales, que tienen sed de noticias de disenso y de antirrevolución en Persia. Todos queremos oír esas noticias, y esas son las que venden junto con los discursos inflamados de los políticos iraníes, sea para la cuestión nuclear o no, ayudando a la creación de un estereotipo iraní en la mente occidental que es ya bastante negativo.

Imagínense que aún con la poca popularidad que tiene el gobierno entre sus habitantes, la clase regente decidió aplicar la medida de racionamiento del combustible. La carga de la gasolina en las cuentas públicas se hizo tan pesada, que la popularidad no tuvo el mismo peso que en otras ocasiones al tomar la decisión.

Irán no tenia escapatoria porque su capacidad de refinación es mucho mas limitada en términos relativos que la de Venezuela y la población y el consumo mucho mayores. Irán produce mas de 4 millones de barriles de petróleo crudo, pero una buena tajada se queda para consumo interno y otra sale al mercado internacional. De esa tajada interna, una parte es refinada, sin alcanzar para todos, así que del dinero que se produce con la venta del petróleo hay que dedicar una parte importante a la compra de más gasolina, y, esta vez, a precios del mercado y no a precios ficticios o de refinerías nacionales subsidiadas. En pocas palabras, cada mes que transcurre cada iraní recibe un subsidio significativo en forma de combustible.

Esta situación me hace pensar en Venezuela. Por fortuna el gobierno venezolano aún cuenta con un cierto surplus de productos refinados para el mercado interno, pero no puedo imaginar el shock en Venezuela dentro de algunos años cuando el gobierno se vea forzado a aumentar la gasolina que sigue siendo mas barata que en Irán, donde es tres veces más cara que en Venezuela. El consumo en Venezuela está aumentando y la capacidad de refinación está estancada. En poco tiempo, si es que ya no lo hemos hecho, tendremos que importar gasolina como lo hace Irán cada mes. Acabaremos nosotros también con una tarjeta de racionamiento para el combustible? O los precios terminarán por ajustarse a la realidad, motivando un importante descenso del consumo? El tiempo lo dirá, pero por ahora el populismo tropical se encargará de mantener viva y tangible la fantasía energética venezolana, en donde la gasolina sigue siendo más barata que una botella de agua mineral.

El camino de mi casa a la oficina me hizo pensar en toda esta problemática energética, pero sigamos con la jornada… Cuando llego a la oficina más tarde que todos los demás, veo mi correo, gmail o yahoo, que, contrario a lo que se publicó en los medios de comunicación del mundo entero, no están censurados. A veces me pregunto dónde ciertos periodistas tienen la cabeza? Esta tonta noticia simplemente demostró la falta de seriedad de algunos medios, que no son precisamente pequeños periódicos regionales sino más bien mega-empresas de comunicación. Estos pequeños pelones periodísticos te hacen pensar en lo mal balanceada que es la información sobre Irán que llega a nuestros oídos en aquellas partes del mundo. Me di cuenta viviendo aquí que lo que leía y veía en el Corriere Della Sera, Le Figaro, Le Monde, el NY Times, El Nacional, El Universal o cualquier equivalente había formado en mí una imagen a veces muy equivocada de un país que se ha revelado otro muy distinto y con matices que van desde lo más macabro, si pensamos a los tiempos de la revolución y a la represión que se generó y que continua, hasta lo más positivo, si pensamos en el arte, en la riqueza cultural, y en la naturaleza pacifica de esta gente.

Sigo leyendo gmail. Luego llega el momento de hacer algo en la oficina y con un poco de reluctancia logro empezar el día. Últimamente la carga de trabajo no es enorme, pero siempre, así sea un poco de burocracia, hay algo que hacer. En algún momento entre una cosa y la otra llega Suren, un viejito simpático, con el primer té de la mañana. Me trae tanto té que creo que esa fue una de las causas de que mis dientes estuvieran tan manchados en la última limpieza dental, sobretodo porque no fumo y tomo poquísimo café. Ahora están blanquitos y espero mantenerlos así reduciendo las dosis de té que en Irán no es una tarea fácil. Creo que me estaba tomando unas 6 o 7 tazas al día casi sin darme cuenta. Me traían uno tras otro, uno tras otro. El Teaboy tiene un carácter confuso que no deja entender si está serio o está bromeando, pero siempre muy cordial. Es un personaje interesante, con un andar que no esconde algún problema ortopédico que también tendrá su historia, es un zoroastriano de origen Hindú, y yendo más atrás, pues, igualmente de origen Persa… De hecho muchos zoroastrianos huyeron hacia la India después de la invasión árabe muchísimos siglos atrás y aun quedan importantes vestigios de este éxodo en la lejana India. El Zoroastrismo es una de las religiones monoteístas mas antiguas que se originó en lo que hoy es Afganistán. Fue promovida por su profeta, Zoroastro, o Zartusht en Persa. Se dice que muchos elementos de esta religión fueron adoptados eventualmente por el Judaísmo, y por transitividad, por el Cristianismo.

El día transcurre… llega la hora del almuerzo. Hablamos de todo durante la comida. Poco, pero de todo. A veces hablamos de política, a veces de religión, a veces de estilos de vida, otras veces trato de aprender alguna palabrita en farsi, a veces hablamos de cualquier sandez con o sin sentido. Compartimos mucho nuestros puntos de vista y no es raro que afloren las diferencias culturales. En estas discusiones he llegado a ser muy rotundo alguna vez, rayando en lo rudo, y debo reconocer que más de una vez me he dicho a mí mismo 'yo tengo la razón' y que este país islámico está de cabeza y punto, que es un país sin sentido… mmm… ojalá todo fuera tan simplificable. Ojalá todo se pudiera reducir a decir 'este país tiene sentido y este otro no', 'este es bueno y este es malo'. Irán es bueno, malo, todo lo contrario y más aún.
En fin, el resto del día se reduce a trabajar si hay trabajo, a no trabajar si no hay trabajo… La verdad es que en los últimos meses me aburro mucho en la oficina. Imagínense si un medico tuviera que trabajar durante un año y medio con el mismo paciente. Puede ser aburrido o no, dependiendo del enfermo y de la dolencia. Yo trabajo desde hace año y medio con el mismo paciente petrolero de más de 1 millar de barriles de reservas recuperables que ya fue diagnosticado, operado, curado y casi enviado a casa a reposar…

Como a eso de las 6 de la tarde me voy a mi casa, o, eventualmente, a encontrarme con algún amigo para pasar el tiempo en Teherán, que no ofrece poco, pero tampoco te pone las opciones en la palma de mano.

Itinerario: Nepal

Hace algunos años no habria pensado que veria los Himalayas tan joven (considerando lo lejos, lo costoso...). Sin embargo, este 25 de septiembre estare volando a Kathmandu apra encontrarme con mi compañera de montaña y gran amiga, Yelitza.

Queria compartir esto con ustedes, porque, bueno, para los que me conocen, pueden estar imaginandose lo mucho que significa este viaje para mi, con el ultra-plus de hacerlo con Yelitza.

Se que no he actualizado mi blog ultimamente, pero en realidad tengo un par de cosas escritas que esperan por un poco de tiempo para ser medio corregidas y montadas en la pagina.

Un abrazo, se les quiere,

Tavo

Numero 5: Agua color té / Enero 2007

Hay un país bananero, digo petrolero, en el norte del sur, el paraíso de los paraísos a veces y el infierno de los infiernos otras, y ni lo uno ni lo otro sino todo lo contrario de vez en cuando. La tierra surrealista de abundancia casi absurda en donde todo es posible, desde lo mas agrio hasta lo mas noble… Bienvenidos a Venezuela.

Allí pasé otro diciembre como es costumbre. Cómo la pasé de bien. Creo que no hay mejor época para estar en Venezuela que en navidad y en año nuevo, al menos para mí que en falta echo a Caracas, a momentos. Y sobretodo en aquellos momentos en los que logro abstraerme de la presencia de los malandros, del bochinche revolucionario generalizado y de los discursos del rey de la banana, que a sus súbditos divierte no sólo cada domingo, sino varias veces a la semana, ya sea por escrito, por televisión, en directo, diferido, por Internet, y muy pronto por realidad virtual… Y es que cuando se es golpista, fisicoculturista, naturista, guitarrista, internista, manicurista, imperialista, antichavista, artista, equilibrista, montañista o cualquier otro adjetivo de esos que nuestro rey suele utilizar para denigrar a los súbditos de pensamiento libre o no, no queda otra que olvidarse a ratos que él existe y disfrutar al país a sus anchas y a los amigos a la vieja manera…

En este break del mundo islámico, tuve la oportunidad de acercarme al salto angel. Junto con Roraima, uno de los lugares naturales más impresionantes que he visto. Son los tepuyes, el aire, el sol, las cascadas, el agua color té, las paredes de tonos naranja, los colores de las rocas, la arena del río blanca y rosada, el pemón en su sabana. Debo agradecer a mi amiga Yelitza que me sonsacó y logró arrastrar, no a uno, sino a 6 viajeros a este rincón de selva.

El resto del tiempo en Caracas fueron fiesticas, birras, salidas, dormir, comer, conversar, echar chistes… tres semanitas de cosas comunes, de esas que hacen falta por aquí… y sin embargo, ya después de un poco me hacía falta (en una justa y discreta medida) devolverme al mundo islámico iraní… aunque claro que ciertas cosas no las quería ni ver. No me hacia falta el portero, quien controla quién entra y quién sale de la casa, ni mi calle de tierra, ni el no tener carro, ni la contaminación. Por cierto, en estos días estamos alcanzando niveles de alerta… si continúa así probablemente se restringirán las actividades laborales y educativas por algunos días para hacer bajar un poco el smog.

Así que aquí estoy, empezando el año en Irán con miles de proyectos nuevos y miles de cosas que hacer. En principio, debo trabajar. Ya se acerca el final del proyecto y mientras más trabaje ahora, más tranquilo estaré dentro de algunos meses. Además debo empezar a estudiar, pues me inscribí en una universidad a distancia, sigo con mis clases de farsi dos veces por semana y encima en una semana tendré una muestra de mis fotos en una galería y parte del tiempo de estos últimos días se ha pasado en planificar el encuentro.

Así que como ven la rutina llegó con fuerza apenas toqué suelo persa. Pero con la rutina llego también lo bueno. Ya empezamos los fines de semana de fiesta y de ski. Ayer ya fui por la segunda vez. La nieve es perfecta y una de las estaciones cercanas es enorme. Si esta nieve y estas montañas quedaran en Europa, no me puedo imaginar la rumba. Es curioso pensar que en un país como Irán se esquíe, o mejor dicho, ME ERA curioso. En mi mente tenía la imagen de un país árido con inviernos moderados y además me preguntaba como se podía conciliar la diversión del esquí con la ley religiosa. Las pistas se llenan. No se ven chadores esquiando, y se ven muchas mujeres vestidas como cualquier persona que esquía en cualquier parte, solo que deben hacer atención a subirse la capucha porque en las pistas siempre hay un montón de policías que controlan la (in)moral y las buenas (desa)costumbres. Cuando fui a esquiar en noviembre en la cola para el teleférico habia una chadorí controlando la vestimenta, que en cierto modo representaba por sí sola lo que es este país. Era irónico ver a esta mujer cubierta en chador, de cejas rasadas y pintorreteadas, maquillada discretamente, regañando a las jóvenes que se quitaban el velo para ponerse la capucha de la chaqueta de esquí. Resumiendo: una vanidosa reprimiendo la vanidad.

Y para variar, ahora que volví de mis vacaciones, mi día típico sigue iniciándose con un despertador que maldigo cada mañana. No fui hecho para despertarme. Fui hecho para dormir. Punto.

I promised some blogs ago that I would dedicate some words in english for the non spanish speakers. I’ll try some other time. Anyways, part of my life in Iran is going on in English, another part is happening in Italian or Spanish, and sometimes basic Farsi is the only resource available... so a multilingual blog would not be that far from my reality. Languages are incredible, but, at the end, they are just barriers. Hopefully you will manage to get something with one of these internet translators.